Cosas que No Entiendo, Edición “La Voz de Vallarta”

(English below) Imposible negarlo: soy adicto a La Voz de Vallarta, el concurso de canto local basado en los grandes concursos internacionales del mismo nombre. He estado asistiendo desde que comenzó esta temporada durante el mes de diciembre, para echar porras y pestes. Últimamente, mientras más asisto a La Voz de Vallarta, más le encuentro parecido a otra adicción de la que padezco en ocasiones: las hamburguesas de comida rápida. Me refiero a McDonald’s, Burger King y similares.

Para mí, es indispensable ir al centro comercial de vez en cuando a satisfacer mi antojo y disfrutar de una hamburguesa. En ocasiones, al disfrutarla, no puedo evitar pensar en su contenido. ¿Qué tanta carne de res tienen las hamburguesas realmente? Y las frituras de papa, ¿qué tanta papa tendrán? Sé que llevan toda clase de aditamentos, pero eso no les quita lo sabroso. De todos modos, me resulta inevitable preguntarme exactamente qué es lo que estoy masticando… Con La Voz de Vallarta, también.

El sitio web de La Voz de Vallarta dice que los organizadores “pasaron el verano en busca del mejor cantante de Bahía de Banderas” y que encontraron a 24 de los mejores. El sitio web no especifica si se trata de cantantes profesionales o aficionados, pero uno se imaginaría que si el concurso se llama La Voz de Vallarta, se refieren a lo mejor de lo mejor, ¿o no?

Al emitir sus calificaciones, el jurado usa una escala del cinco al 10, lo que me hace pensar que el 10 representa una calificación perfecta. Entonces, ¿por qué parecen emitir calificaciones perfectas ocasionalmente como si fuera cualquier cosa?

Más de una vez he visto a un juez emitir una calificación perfecta para llevarle la contraria a algún otro juez que fue más severo en su evaluación, independientemente de la calidad de la ejecución del cantante. ¿Qué hay con eso? ¿Cómo puede beneficiar a los participantes un sistema de calificación disparejo?

Hay que admitirlo. En La Voz de Vallarta han habido varias presentaciones memorables, algunas de las cuales han recibido calificaciones perfectas. Pero si se trata de un concurso de aficionados, ¿es posible merecer una calificación perfecta?

La producción ha establecido temas o periodos musicales en cada semana para que los concursantes investiguen y desarrollen su mejor presentación. Pero hay que preguntarse si la producción ha sido suficientemente específica en establecer lineamientos para los concursantes, o para ser evaluados por los jueces. Por ejemplo, la semana pasada, el tema fue la música disco. Entonces, ¿los cantantes debieron presentar canciones de ese periodo, o canciones con punchis punchis, o ambas cosas? Algunos concursantes claramente hicieron su tarea, e inclusive se aventaron algunos pasitos de baile setenteros al cantar. Otros parecían cantar al ritmo de una marcha fúnebre, pero recibieron calificaciones altas de todos modos.

Por cierto, para quienes piensan que evocar la música disco basta con ponerse una peluca afro, en realidad están equivocados y únicamente hacen una parodia del género.

¿Has notado jueces que titubean a la hora de calificar, y mejor se esperan a ver cómo califican los otros jueces para no quedar tan mal? Yo sí.

En los concursos de belleza, las ganadoras frecuentemente se convierten en embajadoras de las ciudades o países que representan, participando en eventos de caridad, causas sociales, o sirviendo como ejemplo para otros. ¿El ganador de La Voz de Vallarta va a representar a Puerto Vallarta de alguna manera? ¿Realmente deseamos que así sea?

Tengo entendido que el ganador del concurso recibe la producción de un CD como parte de su premio. Si es así, ¿quién lo va a vender? ¿Quién lo va a comprar?

¿Qué ha sido del concursante que ganó el año pasado? ¿Vale la pena su disco? ¿Alguien lo escuchó?

Todo este cuestionamiento me abrió el apetito y ahora se me antoja una hamburguesa con tocino. Curiosamente, mientras me encontraba reflexionando en todo lo anterior, una de las inversionistas de Act II Entertainment publicó en su muro de Facebook la foto a continuación, que muestra una lata de la controvertida marca Montsanto, que modifica genéticamente sus productos. La lata viene con la leyenda “Comida – Monsanto – Ingredientes: qué te importa,” y abajo venía un comentario que decía “deja de hacer preguntas y ya cómetela.” Obviamente, su foto no tenía nada que ver con estas reflexiones. Pero igual, en lo que a La Voz de Vallarta se refiere, tal vez sea la mejor sugerencia a seguir.

Mejor cállate y cómetela. • Stop asking questions and just eat it.
Mejor cállate y cómetela. • Stop asking questions and just eat it.

La Voz de Vallarta continúa semanalmente el domingo 15 de Febrero a las 8 pm, en Act II Entertainment, y estamos aproximadamente a la mitad de las eliminatorias. Es como para que todos le pongan más pilas al asunto, ¿no?


Things I Don’t Get, “Voice of Vallarta” Edition

There is no denying it: The Voice of Vallarta, a local, ongoing singing competition somewhat modeled after its internationally-renowned counterparts, is a guilty pleasure of mine, one that I’ve been enjoying tremendously on a weekly basis for cheers and jeers, since it began its seasonal run last December. Lately, I’ve come to realize that the more I sit through the weekly concerts, the more The Voice of Vallarta reminds me of another guilty pleasure I enjoy from time to time: fast food hamburgers. You know, McDonald’s, Burger King and so forth.

For me, an occasional trip to the mall to satisfy my burger craving becomes indispensable. Every now and then, however, as I chomp my way through a quarter pounder, I can’t help but to wonder: how much of that quarter pounder is really made of beef? How much potato is there in a tater tot, anyway? I know they’re packed with all sorts of additives, but I enjoy them, nonetheless. Still, pondering is inevitable as I wonder what it is exactly that I’m biting into… And when it comes to The Voice of Vallarta, I’m beginning to feel exactly the same.

The official Voice of Vallarta website states that organizers “spent the summer looking for the best singer in the Bay of Banderas” and that they narrowed it down to 24 of the best. The website does not specify whether we’re talking pro singers or aficionados, however. But one would think that a title such as the Voice of Vallarta would be a weighty one, representing the best of the best, no?

In scoring contestants, a scale from five to 10 is used, which leads me to believe that a 10 would constitute a perfect score. Why is it then that judges seem to blurt tens as though it was no big deal?

More than once, I’ve seen a judge grant a perfect score to seemingly spite other judges that were more stringent in their assessment, regardless of the quality of the performance. What’s up with that? How are contestants to benefit from such uneven scoring?

There have been some memorable performances, and all-around perfect scores have been granted here and there. But is there such a thing as a perfect performance in an amateur competition if this is what the Voice of Vallarta actually is?

The production has established music themes or periods for contestants to research and come up with a suitable performance. But one has to wonder if they have been precise enough in establishing guidelines for the contestants to follow, or for the judges to consider in their evaluations. Take disco music week, for example. Were the contestants to perform songs that were released during such period, or songs that had a disco beat going on, or both? To their credit, some of the singers that week, actually seemed to have researched the genre, incorporating dance moves that were characteristic then. Others, didn’t move at all, literally and figuratively, and yet received high scores from the judges.

By the way, an afro wig does not a disco singer make, methinks, unless you are trying to create a parody of the genre.

Have you notice judges behaving wimpishly, waiting to pull out their score cards until other judges take the lead with their own scores? I have.

Beauty pageant winners often embark in ambassadorial duties, proudly representing their turf at all sorts of charitable events and other social causes, or becoming role models for other beauty hopefuls. Is the winner of the Voice of Vallarta going to represent Puerto Vallarta somehow? And do we want this to be the case?

I understand the winner receives a locally-produced CD as part of the grand prize. If so, who’s going to sell it? Who’s going to buy it?

Whatever happened to last year’s winner? Is the winner’s CD any good? Have you listened to it?

All this pondering has left me craving a bacon cheeseburger. Coincidentally, just as I found myself pondering all of this, one of the partners at Act II Entertainment posted the photo above on Facebook with a caption that read “Stop asking questions and just eat it.” I know that her post was not at all related to these musings. But when it comes to the Voice of Vallarta, I may be wise to simply follow her advice.

The Voice of Vallarta continues on Sunday, February 15, 8 pm, at Act II Entertainment’s Main Stage, and we’re about halfway through the eliminations. It’s about time everybody tightens up their game a bit, isn’t it?

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