A Send-Off for a Beloved Friend

(español abajo)

Last night the Puerto Vallarta Youth Orchestra performed their last concert of the season. It was also the last performance with orchestra founder Miguel Almaguer at the baton. Having been blessed with the opportunity to develop an incomparable friendship with him over the past three years, I was invited to contribute to the concert program liner notes. Here is my contribution:

My first collaboration with maestro Miguel Almaguer and his teaching staff was in Los Muertos Beach, as we produced an interview and photo shoot for an article featured in the May 2011 edition of Vallarta Lifestyles. I had proposed a meeting there with him, along with his original team—Zuria Fucuy, Daniel Oliveros and Samuel Rua—without a specific idea of the type of photograph we would produce, but with the overall goal of highlighting him as the orchestra conductor.

As we began shooting, Miguel thought of doing a photograph in which he seemed to be “flying” in front of his colleagues. To do this, it was necessary for him to throw himself in the air and land on the sand without any type of protection, as I tried to capture him in flight. We did several attempts, of which one is featured above.

Today, I have a perfectly clear memory of how impressed I felt at the time with the way in which Miguel threw himself (literally and figuratively) into the task, jumping in the air over and over, regardless of the crash landings he had to endure each time. His passion and determination were completely evident. Two things became clear to me: the Puerto Vallarta Youth Orchestra project—with him at the helm—would leave a memorable mark in the city’s artistic community, and we would become the best of friends.

Three years later, as he wraps up his cycle with the Puerto Vallarta Youth Orchestra, maestro Almaguer leaves behind an indelible legacy in Puerto Vallarta’s music and academic world, along with the cogent teaching that passion and determination are absolutely necessary to reach sizable goals, and the setbacks and falls along the way are an integral part of the process. It is now up to us, as audience, to celebrate and preserve this notion, and up to the Puerto Vallarta Youth Orchestra community at large to continue executing it.

Farewell, my dear friend!


Una Despedida a un Querido Amigo

La Orquesta Escuela de Puerto Vallarta presentó anoche el último concierto de esta temporada, que fue también el último concierto dirigido por su fundador, el director Miguel Almaguer. Al haber tenido la enorme fortuna de cultivar una amistad inigualable con él durante los últimos tres años, recibí la invitación de contribuir con el siguiente texto, al programa de mano que se ofreció durante el concierto:

La primera oportunidad que tuve de colaborar con el maestro Miguel Almaguer y su equipo fue alrededor de una entrevista y toma de fotografías en la Playa los Muertos para la edición Mayo 2011 de la revista Vallarta Lifestyles. Yo lo había citado, junto con su equipo original de maestros—Zuria Fucuy, Daniel Oliveros y Samuel Rúa—en dicho lugar sin una idea específica de las imágenes que crearíamos, pero con la intención definitiva de destacarlo a él, como director de la orquesta.

Al ir realizando las tomas, Miguel tuvo la idea de hacer una en la cual él pareciera estar “volando” frente a sus colegas. Para crearla, fue necesario que se aventara en el aire para caer sobre la arena sin protección alguna mientras yo trataba de captarlo con mi cámara en el momento necesario. Hicimos varios intentos de los cuales comparto uno, arriba.

Hoy en día recuerdo claramente cómo me impresionó en ese momento la manera en la que Miguel se entregó a su idea, aventándose a la arena una y otra vez, sin importar el porrazo que se daba cada vez que lo hacía. Su pasión y determinación fue palpable en ese momento, y me dejó dos cosas muy claras: el proyecto de la Orquesta Escuela de Puerto Vallarta, en sus manos, tendría un impacto indeleble en la comunidad artística de Puerto Vallarta, y nos convertiríamos en grandes amigos.

Tres años después, al concluir su ciclo con la Orquesta Escuela de Puerto Vallarta, el maestro Almaguer deja tras de sí una marca profunda e imborrable en el ámbito cultural y académico de nuestra ciudad, así como la lección contundente de que sólo con pasión y determinación se pueden alcanzar las grandes metas, y que las caídas y porrazos son una parte integral del proceso. Queda en nuestras en nuestras manos, como público vallartense, la tarea de celebrar y preservar dicha filosofía; y en las manos de la comunidad de la Orquesta Escuela de Puerto Vallarta el continuar ejecutándola.

¡Hasta siempre, querido amigo!

miguel

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