BohemiaViva at The Palm: “You have to see this,” he said.

BohemiaViva at The Palm: “You have to see this,” he said.
4 months ago 0
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(español abajo)

With so much stuff going on around me, I love when my friends actually take the time to nudge me in the direction of things they think I shouldn’t miss. “You really have to see this,” said Tracy Parks from The Palm the other day, referring to Bohemia Viva, an Argentinean duo performing at the venue for a limited engagement. Knowing my taste, likes and dislikes, he piqued my curiosity and I was eager to follow suit. I was not, however, prepared to be blown away as I was.

BohemiaViva (Spanish for “living bohemian” or perhaps “bohemia is alive”) is Andrea Mottura and Luis Lujan. She is stunningly beautiful, he is charming and handsome. They both hail from Argentina and they both have some serious pipes. In a spartan configuration—he plays acoustic guitar while she occasionally contributes with claves and other small percussion instruments—they performed a 90-minute set (with intermission) that included a broad range of popular songs in English and Spanish. We are talking everything, from Killing Me Softly with His Song, popularized by Roberta Flack in the 70s to Bésame Mucho, a song written by Mexican songwriter Consuelo Velázquez at age 15 without having ever been kissed, to No Llores Por Mi, Argentina (Don’t Cry for Me, Argentina) from Andrew Lloyd Webber’s smash hit musical, “Evita.”

What made them special? For starters, their entrance: they hopped onstage with poise and simply went at it—no introductions, no apologies, no explanations—allowing their music making to become their calling card (the greetings, welcomes and thank-you’s came later). Many singing duos, trios and so forth spend a lifetime mastering the challenging skill of harmonizing and blending together while singing in tune. Mottura and Lujan did so without batting an eye in imaginative arrangements of their own, giving each song an element of surprise.

Aware of the multi-cultural audience—it was a mostly expat crowd that evening—they took the time to help folks connect with the meaning of the songs performed in Spanish by way of brief explanations preceding them. Given that, the intention and drama with which they delivered each and every one of the songs they performed was more than enough to convey their meaning and context, effectively breaking any possible language barrier.

And while many productions have stretched themselves beyond The Palm’s tiny stage and into the audience’s turf, I have never seen anybody do so in such a natural, meant-to-be way as when Andrea Mottura sauntered offstage. She did so several times, but never simply for the sake of it. At a poignant moment, they shared a well known torch song in Spanish, she sitting alone at one of the tall tables on the back of the venue, he singing back from the stage, as if inevitably ending a strong bond between them. Very effective!

Both performers were eager to connect with the audience at all times, performing with boundless enthusiasm as though they were doing so at a large stadium, but were never overwhelming. In fact, the sheer contrast between their most joyful songs and the most intimate moments of their performance became another instrument used effectively throughout the show. Their version of Gloria Gaynor’s landmark anthem, I Will Survive, will remain a musical highlight in my memory for years to come. Their choice to sing it as an encore was spot on for The Palm, and I sincerely hope they continue to do so in the rest of their performances, some of which, I understand, are sold out, while others are being added through the holiday season to meet demand.

BohemiaViva are a must-see performance, and a textbook from which many of us can learn a thing or two: from performers struggling with making their shows flow more smoothly as they transition from one song to the next; to producers struggling with the notion that “less is more” is ok, and often times, the best way to go about presenting a musical/theatrical project; to actors looking for fresh ideas on how to subtly incorporate drama to their performances; to audiences looking to experience one of the finest acoustic acts to ever grace Puerto Vallarta with their talent.

BohemiaViva en The Palm: “Tienes que verlos,” me dijo.

Con tanta actividad a mi alrededor, realmente aprecio cuando mis amigos se toman el tiempo de comentarme sobre algo que piensan que no me debo perder. “Tienes que verlos,” me dijo Tracy Parks de The Palm el otro día, refiriéndose a Bohemia Viva, un dúo argentino que se está presentando ahí por unos días. Conociendo bien mis gustos, supo picarme la curiosidad y con mucho gusto fuí. Sin embargo, no estaba preparado para semejante impacto.

BohemiaViva son Andrea Mottura y Luis Lujan. Ella es despanpanantemente bella y él es guapo y encantador. Ambos son de Argentina, y sus cuerdas vocales te dejarán verdaderamente boquiabierto. Con una configuración sencilla—él toca la guitarra, mientras que ella lo acompaña ocasionalmente con claves y otros instrumentos de percusión—presentaron un set de noventa minutos (con intermedio), el cual incluyó una amplia selección de canciones populares en inglés y español. Estamos hablando de todo, desde Killing Me Softly with His Song, popularizada por Roberta Flack en los setentas, hasta Bésame Mucho, escrita por la mexicana Consuelo Velázquez a los 15 años sin antes haber sido besada, hasta No Llores Por Mi, Argentina, del éxito musical “Evita,” de Andrew Lloyd Webber.

¿Qué los hizo especial? Para empezar, su entrada. Subieron al escenario elegantes y sencillos, y simplemente comenzaron a tocar—sin saludos, bienvenidas o introducciones—permitiendo así que la música fuera su tarjeta de presentación (los saludos llegaron después). Muchos dúos, tríos y anexos pasan años tratando de aprender a armonizar y combinar sus voces al cantar. Mottura y Luján lo hicieron sin pensarlo, naturalmente como quien respira, en una serie de creativos arreglos musicales, los cuales le dieron a cada canción un elemento sorpresa.

Conscientes del público internacional—en su mayoría de extranjeros—se dieron a la tarea de ayudar a los presentes a conectar con el significado de las canciones que ofrecieron en español a través de una breve explicación que las precedía. Dicho eso, la intención y el drama con el que interpretaron su repertorio fue más que suficiente para transmitir su sentido y contexto, efectivamente eliminando cualquier barrera de idioma entre ellos y su público.

He visto muchas producciones en La Palma tratando de trascender más allá de su pequeño escenario, pero nunca he visto alguien hacerlo con tanta intención y naturalidad como cuando Andrea Mottura lo abandonó para moverse entre el público. Lo hizo varias veces, pero nunca simplemente por hacerlo. Al ofrecer su versión de la maravillosa Aunque No Sea Conmigo de Enrique Bunbury, ella se instaló en una de las mesas altas al fondo del area del público, mientras que él le cantaba desde el escenario, ofreciendo al público una despedida inevitablemente triste pero efectiva.

En todo momento, ambos artistas utilizaron su entusiasmo desbordante para conectar con el público, como si estuvieran cantando en un gran estadio, pero jamás de manera abrumadora. El contraste entre sus momentos más joviales y los más íntimos de la velada fue un instrumento más a su disposición, utilizado con precisión durante toda la presentación. Su versión de I Will Survive, el emblemático himno de Gloria Gaynor, permanecerá en mi memoria musical por mucho tiempo. Su decisión de cantar dicha canción como encore fue ideal para The Palm y sinceramente espero que la sigan presentando así durante el resto de sus presentaciones, de las cuales tengo entendido que algunas están agotadas, pero otras fechas se están añadiendo para satisfacer la demanda.

BohemiaViva es un espectáculo que no te debes perder. Son como un libro de texto del cual todos podemos aprender algo: desde cantantes buscando que sus presentaciones fluyan mejor al pasar de una canción a la siguiente; a productores de conciertos y teatro buscando inspiración en presentaciones que, de plano, no necesitan tanta producción para ser exitosas; hasta actores buscando ideas nuevas de cómo incorporar un elemento dramático a sus presentaciones; hasta el público que busca disfrutar de uno de los mejores espectáculos acústicos que han deleitado a Puerto Vallarta con su talento en los últimos años.

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